Sí, era aquella amiga de la infancia, la misma que me confesaba sus más íntimos secretos, el angelito del grupo, la que siempre callaba esbozando su linda aunque falsa sonrisa, la ingenua.
¿Qué fue lo que pasó? Fácil ¿no? Sencillamente, ella se cansó de ser la indefensa y la que todo callaba.
Se convirtió en lo que realmente sentía, quería ser ella misma, solo eso, expresar sus verdades y silenciar a los bocazas, dejar de lado a la cría ingenua a la que todos estaban acostumbrados.
Siguió su camino y creció. Con ella crecieron sus ilusiones y sus problemas, pero los miedos se siguieron estancando.
Sí, querida amiga, la vida es muy perra y nunca te pide perdón, por ello tu no has de perdona ha aquellos que te hicieron mal, se arrepentirán, sencillamente porque la conocida conciencia no les dejará descansar en la tan relativa paz.
hechale un vistazo a este, es de una amiga.
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Héctor